Pocería sin Zanja implanta un novedoso sistema para reparar tuberías sin necesidad de una zanja

Hasta ahora, el único modo de acceder a una tubería deteriorada para repararla era a través del propio pavimento, con las molestias que suponía tanto para los trabajadores como para quienes requerían el servicio. Sin embargo, la tecnología ha evolucionado lo bastante como para que en la actualidad el proceso resulte mucho más sencillo y eficaz.

Las tuberías son elementos destinados a aguantar por mucho tiempo, pero también sufren deterioro por el paso de los años y por el tipo de uso que tienen. Cuando aparece una fisura o cualquier otro problema en una tubería, el tiempo de reacción y de trabajo para repararla es fundamental.

Los beneficios de la reparación de tuberías sin zanja son evidentes desde el primer momento, y es que ahorra mucho tiempo en la reparación, ofrece resultados perfectos y es un sistema mucho más cómodo y sencillo de utilizar.

¿Cuál es el proceso de reparación de una tubería sin zanja?
Pocería sin Zanja es una de las empresas pioneras en este sistema. Realizar una reparación de una tubería de esta forma frente a la forma tradicional de reparar una tubería, que partía de la rotura del pavimento, algo que posteriormente también había que reparar. Gracias al uso de las nuevas tecnologías, es posible conseguir un resultado inmejorable con un método sencillo.

Punto de entrada y salida: el primer paso es localizar un punto de entrada y salida del material, que generalmente se trata de un pozo o arqueta ya existente. Algo tan sencillo como levantar la tapa sin necesidad de destrozar el pavimento.

Introducción de la tecnología: con este método se puede llegar a cualquier punto de la tubería, y es que solo es necesario introducir una manga de poliéster o de fibra de vidrio, que estará impregnada en resina Epoxi, hasta el lugar de la reparación o al inicio de la tubería si es que hay que repararla por completo.

Reparación: la resina se coloca en el lugar de la reparación formando un tubo completamente nuevo y resistente, sin juntas, que queda perfectamente colocado en el interior de la tubería, de la mejor calidad y durabilidad.

Fraguado de la tubería: el nuevo material se seca en pocos minutos, por lo que el fraguado no requiere de elevados tiempos de espera para poder volver a restituir el servicio. Siendo esta también una de las grandes ventajas del sistema.

Reinicio del servicio: inmediatamente después del fraguado, se reinicia el servicio del agua en el tramo de tubería rehabilitado, evitando así las molestias que pudiese causar otro tipo de sistema en las personas.

De esta forma, se consigue que el proceso sea mucho más rápido, eficaz, y con cero molestias para las personas. Con la ventaja añadida del ahorro económico que supone el no tener que tocar el suelo, y el cuidado para el medio ambiente con técnicas sostenibles que han sido aprobadas por la ONU.


Fuente original: Comunicae.es.

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